Día 5: esperas

Dicen que lo bueno se hace esperar, pero cuando enfrentaba peligros y estancamientos, la espera del día de partir a Canadá se me hizo eterna.

Los días se convertían en semanas que se convertían en meses. La paciencia se me acortaba y no siempre podía sostener un pensamiento positivo o efectivo. Me revolcaba en escenarios que me amargaban la vida.

La espera es no saber aun cuando uno ya está dispuesto. Pero sucede que las esperas siempre acaban, para bien o para mal. Entonces, como un río contenido al que le abren las compuertas de la represa, todo comienza a fluir.

Hoy, recuerda tu espera, pero más importante, cuál era tu actitud ante la espera. Escarba sobre tu animación suspendida, tu desespero, tu vida entrabada, y luego la energía de tu río.

Como siempre, respira y date permiso para purgar esas memorias. Ten paciencia contigo mismo. Trátate con amor y calma.  

Escribe sin editar ni pensar durante 20 minutos para comenzar. Solo deja que tu mano fluya desde tu mente, a través de tu pluma al papel.  

Descarga aquí el disparador de hoy.

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