Como pequeña letanías

Me puse a jugar con las palabras y esto fue lo que resultó.

El regocijo de volar
El miedo de aterrizar
La sonrisa de acariciar
La raíz de cantar
La sed de escapar
El hambre de anidar
El insomnio de creer
El dolor de juzgar
El instinto de soñar
El calvario de dudar
El milagro de despertar
El temor de mirar
El deber de llorar
Las ganas de rozar
El placer de descubrir
La esperanza de besar
La tristeza de no saber
La duda de ser
La agonía de no ser
El orgullo de recordar
La fortuna de olvidar
La delicadeza de perdurar
La necesidad de escribir

Escribe tu batalla

Escribir sobre tus experiencias, sobre todo si te han marcado, te ayuda a procesarlas, a entenderlas, a darles un cariz de lección y aprendizaje más que de castigo. Tendrás mejor perspectiva, crecerás y superarás…pero sin la culpa pegada a la vivencia. 

Te lo prometo…

Palabras que nos gustan: Héroe/Heroína

La palabra de esta semana es Héroe/Heroína.

Es aquella persona que sale en busca de lo que necesita y quiere, que no se doblega, aunque le duela. Que se levanta cada vez que se cae. Superan cáncer, despidos, infidelidades, vicios, adicciones, pobreza, fronteras…

¿Cuántos héroes y heroínas anónimos hay allá afuera de quienes podemos aprender tanto, si solo supiéramos sus historias?

Te cuento un secreto: Tú eres héroe/heroína de tu propia vida, de tu propia historia…

Provocando palabras / Febrero 2021

Hay palabras o frases que empujan a escribir; pequeños apuntes que son semillas para un texto. Estos ejercicios te ayudarán a desatascarte cuando no sepas qué escribir; te abrirán la imaginación y te disolverán el miedo a la página en blanco.

Las reglas son muy fáciles:

1. La más importante: No hay reglas. Cero gramática, cero ortografía. Solo tú y tus palabras. No tienes que enseñárselas a nadie.

2. Mira la palabra o frase para cada día del mes. El orden es solo una sugerencia. Si hoy es 11 de febrero y te llama la atención la frase del 15, haz la del 15… ¡no hay rollos!

3. Deja que te ataque una imagen, una idea.

4. Escribe durante 10 minutos. No edites, no revises. Solo deja que la pluma en tu mano se deslice por el papel. Si al cabo de ese tiempo, todavía quieres seguir escribiendo, hazlo.

Los temas de febrero son el amor y el desamor. Aquí está el archivo para que te inspires

¡Feliz pluma!📝🎉📝🎉📝🎉📝

PD: No olvides de compartir tu experiencia en los comentarios abajo…

Génesis/ Relato 3 de 52

52 semanas/52 relatos (Semana 3)

…Y, en el último día de la Creación, Dios vio que todo cuanto había hecho en los seis días que llevaba armando y desarmado el Universo, era bueno. La satisfacción le iba saltando por dentro, pero, el júbilo de la tarea bien hecha, se le pasó veloz. Algunos torrentes indefinidos de vacío le agobiaban la existencia y le robaban la placidez que tanto había esperado. Siempre creyó que, con el cumplimiento del deber, lo demás sería reír y cantar.

Así que, atendiendo los consejos de la Corte Celestial, puso las obligaciones a un lado y se entregó al ocio de un rellano bien merecido.  Hundió las manos en el barro y el lujo terrenal de la greda le revoloteó en el cuerpo. Al principio era sólo arcilla, una mera forma elemental. Pero el revoltijo calcáreo, que nació del universo mismo, cobró una existencia que le trepidó contenta en los dedos.

Entones, Ella creó a Eva a su imagen y semejanza: ígnea, pétrea, fuerte. La lanzó al mundo para que saliera a poblarlo de ella misma, a conquistarlo, a ganarlo. Fue muy fácil concebirla, pues ya la tenía fraguada en la mente y en el espíritu desde el inicio de todos los tiempos. Le estaba gustando todo aquello de crear y se le ocurrió seguir divirtiéndose con el arte, pues aún le mariposeaban las manos. Le vino a la mente otro concepto, más etéreo, pero más embrollado: Adán.  Pensó sacarlo de una costilla de Eva para que ella tuviese una cintura más definida y seductora, pero trocear la perfección era varonilmente brutal. Así que Dios tomó otro taco de barro y respiró hondo como quien reconoce en la creación los dolores de parto y los temblores del querer.

¡Ay, carajo! este Adán que se asomaba del amasijo…, este Adán era otra cosa. Con cierta turbación, Ella moldeó los contornos del monolito fiero a ojos cerrados, pero a espíritu abierto. Con la paciencia de la lluvia infinita, las agrestes líneas de su escultura se iban definiendo y le dejaron huellas imborrables que tardarían milenios en desvanecerse.

Trabajaba su talla con el corazón encabritado, pero sin herramientas, sólo las manos en carne viva, no se le fuera a extraviar el tacto orgánico de lo que comenzaba a gozar. Descubría en la imagen, la comunión de los elementos en la roca amalgamada con agua bendita que a fuego emergería para Ella, mientras lo henchía del soplo de vida que tanto les urgía a ambos. Gloriosos temblores le latían en el vientre y la arrastraban en una divina espiral descontrolada. Imaginarlo temerario la dejaba cansada; tallarlo potente la hacía morir mil veces.

Rozó por última vez los pliegues húmedos del hombre de roca y aspiró el perfume de la tierra que la anclaba a su dueño mineral. Se limpió las manos en su delantal de nubes con la lentitud de quien desea que el tiempo se vuelva sólido. Miró a Adán desde todos los ángulos posibles y precisamente en las rugosidades encontró un cierto esplendor en su obra, pues las pasiones celestiales, como las grandiosas obras de arte, siempre son inconclusas. Cerró la puerta del horno y la embargó la nostalgia inmisericorde de lo terminado, sintió la soledad del tacto y padeció el olvido de la creación. Pero aceptó el efímero instante de un ardor del cual siempre se creyó incapaz.

En el abismo inflamado de la piedra, Adán susurró, llamándola. Y entonces, Ella lo escuchó.

Reto Ray Bradbury/ Semana 2

Solo tú…

Has vivido, has amado, has cumplido tu parte, has fallado y te has levantado. Has sido esposa, madre, hija, compañera, amiga, hada, bruja, y pare de contar… Muchos te han acompañado en tu travesía por la vida, personajes importantes y algunos impostores, pero todos te dejaron algo que te ha definido, aun sin querer. Eres hermosa en todas tus formas y el mundo necesita tu historia, pues, como dijo Ángeles Mastretta “somos aquello que dejamos en otros”.

Estás compuesta de muchos pedazos. Algunos regados, otros en tus manos. Si escribes, podrá pegar todas esas maravillosas piezas que componen ese rompecabezas que eres. Poner tu vida en un papel te ayuda a descubrir que también estás hecha de capas que has construido para esconder aquello de lo que te avergüenzas o lo que te agobia. ¡Basta de esconder tu magnificencia!

En los relatos que lees o escribes, descubres el camino ya andado por otras antes de ti y forjas uno nuevo y propio para las que te seguirán.

La guía “Escribe tu historia” te ayudará a organizar la marañita que tienes en la mente. Búscala en el enlace de mi bio, como un regalo para ti.

Abracitos,

Erika

Y tú ¿De qué te arrepientes?

¿Cuál es tu iluminación más dura?

La mía ha sido caer en la realidad de que no hay mucho que yo pueda controlar.

Me arrepiento de haber sido tan dura conmigo misma y empujarme hasta el cansancio por cosas que me han dejado triste y vacía.

Esploratore / Relato 2 de 52

52 semanas/52 relatos (Semana 2)

Mangia, Marco, repitió la nonna cerquita de la oreja del niño. No era súplica, era una orden. La suavidad cruel con la que pronunciaba cada palabra podía causar escalofríos hasta al mismísimo diablo. La abuela olía a aceite rancio con sudor bajo demasiadas capas de terciopelo en el calor húmedo de Venecia. Ella no calzaba dentro de la categoría de las abuelitas que, amorosamente, horneaban galletitas para su nieto. No. Ella era la bruja amargada que le obligaba a tragar espesas sopas de dudosos ingredientes, quizás hechas con las sobras de las grandes comilonas venecianas a las que ella atendía todas las noches. Marco se enfurruñó, apretó los labios y cruzó los brazos. Entonces, la nonna le apretó por la oreja y lo arrastró a la alacena donde lo encerró durante el resto del día.

¡Te vas a comer la sopa, sí o sí!, la escuchó gritar a través de la portezuela del escaparate. En la oscuridad de la alacena, Marco se secó las lágrimas con rabia, y tanteó hasta encontrar una manzana con la que llenó la barriga, la soledad y las ganas de aventuras. Porque cada encierro era como un grano de arena incrustado en la tierna carne de una ostra creando una perla de libertad. Soñaba con algo que aun no definía, algo que le llenara el hueco que llevaba en medio del pecho. ¿Qué comerán en otros lugares?, pensó. Se acarició las costillas cada vez más presentes y se quedó dormido pensando en su padre ausente y su madre muerta.

Unas horas más tarde, la nonna lo sacó de la alacena por un brazo y lo sentó a la mesa de nuevo frente al mismo plato de sopa babosa. Sin esconder su odio, Marco cerró los ojos y tragó el mazacote a pesar de que su garganta se resistía. ¡Bravo, Marco! ahora puedes ir a jugar al muelle, exclamó la vieja con un toque de triunfo.

Marco corrió tan rápido como pudo por las callejuelas, como si así pudiese poner medio mundo de distancia entre él y su abuela. Se sentó en el muelle con los pies en el agua y el estómago aún revuelto con el recuerdo de la sopa gris. Jabeaba y mecía los pies como pateando el agua, con un murmullo en la cabecita sudorosa que no lo dejaba pensar en su plan de escape. Tantas veces imaginó que descubriría nuevas tierras de donde traería artefactos y joyas, pero hoy estaba cansado.

El sol estaba por ponerse tras la isla de Murano, cuando vio uno de los barquitos de juguete que solía soltar al mar; las ondas del agua lo hacían chocar contra los pilotes del muelle y él se sintió así, flotando al garete, pero sin poder huir. Preso de su abuela, comiendo bazofia el resto de su vida. Entonces, lo asaltaron los espasmos y vomitó hasta que no quedó nada de su espíritu de perro domado, y le surgió una claridad divina que iba más allá del horizonte.

Con el sabor a hiel en la boca, levantó barquito de juguete y con la ceremonia de un juramento, murmuró: Iré a buscar la mejor comida del mundo, algo bañado en salsas y aceite de oliva, algo de ajo y albahaca. O algo así…Juro que la encontraré, así tenga que ir a la mismísima China.


¿Te gustó? Prueba escribir uno. Durante una semana, crea y pule tu relato corto.

¡Me encantará leer tus comentarios! ¡Escríbeme aquí!

Reto Ray Bradbury/ Semana 1

Reto Ray Bradbury/Semana 3

De tus superpoderes…

Dicen que lo que no te mata te hace más fuerte, y, muchas veces, nos enfrascamos en una guerra con nosotras mismas, como si nuestra vida dependiera de ello, hasta para las minucias.


Ahí, donde más batallamos se encuentra el secreto de nuestro propósito y nuestra misión. Son los mensajes de lo que es nuestra esencia, aquello que vale la pena en nuestra vida única.  Ahí, en medio de ese caos está escondido aquello que nos da fuerza: nuestros superpoderes.

Para descubrirlos es imperativo entenderlos con paciencia y fe. La mejor manera es escribir: nuestras contiendas, nuestras caídas, nuestras victorias. Descubrir las armas que usamos y al final, los armisticios que firmamos.


No tengas miedo. Toma tu diario y escribe tu batalla, #heroinademilcaras ¡Descubre tus superpoderes!